Identificar el Síndrome de Tourette a tiempo evita diagnosticos erróneos y tratamientos innecesarios

Es un trastorno muy frecuente, pues afecta del 0.5 al 1% de los escolares.

Comienza antes de los 18 años y se caracteriza por tics motores y vocales que, aparecen de forma repetitiva, rápida, e involuntaria, y durante más de un año.

Al ser un movimiento involuntario, hay que insistir a la familia en que corregir a los menores para que dejen de hacer los tics no funciona.

Es importante identificar los tics porque los guiños, las toses, o las aspiraciones nasales repetitivas pueden ser interpretadas erróneamente.

Madrid, 6 de junio.- La Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) subraya la necesidad de identificar a tiempo el Síndrome de Tourette para evitar diagnósticos erróneos, así como tratamientos innecesarios, con motivo de la celebración este sábado, 7 de junio, del Día Mundial de la Concienciación del Síndrome de Tourette.

Los neurólogos pediátricos recuerdan que este trastorno neurológico comienza antes de los 18 años, y se caracteriza por tics motores y vocales, que aparecen de forma repetitiva, rápida, e involuntaria, durante más de un año; aunque puedan cambiar y fluctuar con el tiempo.

“Un tic puede ser tan simple como parpadear o aclararse la garganta, o más complejo, como decir palabras (a veces inapropiadas), o realizar movimientos más elaborados. Es un trastorno muy frecuente, pues afecta del 0,5 al 1% de los escolares”, apunta en este sentido la jefa de neurología pediátrica del Hospital 12 de Octubre de Madrid, y expresidenta de la SENEP, la doctora Ana Camacho.

Sostiene que los tics suelen iniciarse hacia los 6-8 años, de forma gradual, y son más frecuentes en varones. “Los tics motores más comunes afectan, sobre todo, a la cara y al cuello, en forma de guiños y de movimientos de la nariz o de la boca. Los tics que provocan sonidos se manifiestan como carraspeo, toses, o aspiraciones nasales, y que aparecen de forma repetitiva”, detalla esta experta.

Así, indica que para diagnosticar el Síndrome de Tourette sólo hace falta que aparezcan tics de forma persistente en el tiempo. No obstante, sí aclara que un porcentaje elevado de pacientes asocia otros problemas como inatención, hiperactividad, obsesiones, o dificultades de aprendizaje; “por lo que en cualquier chico con tics hay que indagar sobre su comportamiento social y su desempeño académico”, advierte esta neuróloga infantil.

Identificar correctamente los tics

Es aquí donde la doctora Camacho ahonda en la importancia de identificar esos tics adecuadamente, de lograr un correcto diagnóstico desde el inicio porque, tal y como argumenta, “los guiños, las toses, o las aspiraciones nasales repetitivas pueden ser interpretadas erróneamente como conjuntivitis o problemas de alergia, con la consiguiente prescripción farmacológica que no soluciona el problema”.

Es más, sostiene que éste ‘no saber qué le pasa a mi hijo’, del que muchos padres se quejan, genera preocupación en las familias, pero destaca que “los neuropediatras están entrenados en distinguir los tics de otros tipos de movimiento anormal”.

Un trastorno habitualmente benigno 

Otro punto importante a tener en cuenta sobre el Síndrome de Tourette en niños, tal y como defiende, es que al ser un movimiento involuntario hay que insistir a la familia en que corregir al chico para que deje de hacer los tics no funciona.

En este sentido, la miembro de SENEP cuenta que el Síndrome de Tourette en un trastorno habitualmente benigno que, en la mayor parte de los casos, no precisa un tratamiento farmacológico mantenido, pues no interfiere en la funcionalidad diaria: “Los tics espontáneamente mejoran a partir de la segunda década de la vida, e incluso pueden llegar a desaparecer”.

Sin embargo, la doctora Camacho sí aprecia que hay un pequeño porcentaje de pacientes cuyos tics les provocan movimientos aparatosos o molestos, y que por tanto deben recibir medicación. “Hay mucha investigación en el Síndrome de Tourette, tanto para encontrar fármacos más eficaces para estos pacientes, como para profundizar en las bases biológicas del trastorno”, celebra.

Por todo ello, resume esta doctora que el trastorno de Tourette es frecuente y su evolución suele ser favorable. “Lo más importante es dar una información adecuada a las familias y al entorno escolar, puesto que los movimientos fluctúan y no son intencionados”, zanja la expresidenta de SENEP.

Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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