Diabetes tipo 1: Europa activa su plan más ambicioso para encontrar una cura

La Fundación DiabetesCERO participa en un gran consorcio europeo que busca una cura funcional para la diabetes tipo 1 mediante terapias celulares seguras y sostenibles.

 

 

La carga económica de la diabetes es inmensa, tanto para los pacientes como para los sistemas sanitarios. En España, el coste total anual asociado a esta enfermedad se estima en unos 14.000 millones de euros, de los cuales el 85% se destina a tratar complicaciones evitables. A nivel global, el gasto sanitario directo superó en 2021 los 966.000 millones de dólares, una cifra que se ha triplicado en apenas 15 años. Aunque la diabetes tipo 1 representa un porcentaje menor de los casos totales, el coste por paciente es más elevado, especialmente en población pediátrica, debido al uso de tecnologías avanzadas y a la necesidad de un control constante. La posibilidad de contar con una terapia curativa y sostenible supondría, por tanto, no solo un cambio de vida para millones de personas, sino también un alivio económico significativo para los sistemas sanitarios.

Movida por este enorme coste social, sanitario y económico, Europa ha dado un paso decisivo en su objetivo de transformar la investigación biomédica en soluciones clínicas reales. En el marco de la convocatoria IHI Call 11 (Innovative Health Initiative), se ha lanzado uno de los consorcios científicos más ambiciosos del continente, centrado en el desarrollo de terapias celulares avanzadas para curar la diabetes tipo 1. Bajo el título Leveraging Europe’s expertise to accelerate cell therapy for type 1 diabetes, el proyecto reúne a investigadores, hospitales, pacientes, reguladores, industria y entidades filantrópicas para lograr que los avances en laboratorio se conviertan en tratamientos reales para millones de personas.

Con un presupuesto superior a los 18 millones de euros y una duración prevista de cinco años, este proyecto se inscribe dentro de una de las mayores movilizaciones público-privadas en salud que ha vivido Europa, con más de 120 millones de euros de financiación global distribuidos en cinco áreas clave: lesión cerebral, la relación entre las infecciones y las enfermedades no transmisibles, farmacovigilancia, diabetes tipo 1 y centros de cirugía ambulatoria. La dedicada a la diabetes tipo 1 busca aprovechar el liderazgo europeo en investigación preclínica, biotecnología, producción de terapias celulares y regulación sanitaria para acelerar el salto de la ciencia básica a la medicina personalizada.

La convocatoria, lanzada oficialmente el 18 de junio, contempla una primera fase de presentación de propuestas por parte de consorcios multidisciplinares, que finaliza en octubre. Las candidaturas preseleccionadas participarán después en una segunda fase en la que se configurará el consorcio definitivo encargado de ejecutar el proyecto. Está previsto que este grupo se constituya a principios de 2026 y comience a trabajar de inmediato.

Una alianza estratégica para curar

El proyecto se sustenta sobre tres pilares: el liderazgo público (a través de la Comisión Europea y Horizon Europe), la experiencia del sector privado (representado por la Efpia y otras organizaciones como MedTech Europe y EuropaBio), y el impulso de entidades filantrópicas. Este último componente, muy poco habitual en convocatorias europeas, marca una diferencia clave. Fundaciones como Breakthrough T1D (la mayor organización mundial de pacientes con diabetes tipo 1), la británica Wellcome Trust, la Fundación Novo Nordisk o la Gates Foundation participan activamente en la definición y financiación del proyecto, asegurando que las prioridades de los pacientes sean tenidas en cuenta.

Entre estas entidades filantrópicas figura la española Fundación DiabetesCERO, que se convierte así en la única organización nacional incluida en el consorcio y en la voz directa de los pacientes españoles. “Nuestra misión será asegurar que la perspectiva humana y real esté presente desde el diseño de los criterios clínicos hasta la definición de qué se considera un éxito terapéutico”, explica Francesc Mitjans, director científico de la fundación.

El reto: terapias celulares escalables y sostenibles

A diferencia de otros programas, esta iniciativa no se queda en la fase de investigación. El objetivo es desarrollar terapias celulares que puedan aplicarse en pacientes reales y estén listas para su producción y comercialización dentro de un marco regulador europeo. Esto implica superar uno de los mayores cuellos de botella de la medicina regenerativa: la traslación de resultados preclínicos prometedores -obtenidos en modelos animales o en laboratorio- a ensayos clínicos seguros, efectivos y sostenibles.

El foco estará en terapias que evadan el sistema inmunitario, principal responsable de la destrucción de las células beta productoras de insulina en la diabetes tipo 1. También se abordarán retos como la fabricación en condiciones GMP, la validación normativa, la aceptación social del tratamiento y su incorporación al sistema sanitario con garantías de accesibilidad y equidad. “Queremos terapias que no solo funcionen, sino que sean escalables, sostenibles y aplicables en el día a día de cualquier sistema sanitario europeo”, subraya Mitjans.

Impacto

La diabetes tipo 1 afecta actualmente a más de 9,5 millones de personas en el mundo. En España, más de 166.000 personas conviven con la enfermedad, y cada año se diagnostican unos 6.000 nuevos casos, un 25% en menores de 15 años. “Una de cada 42 familias en España tiene algún miembro con diabetes tipo 1. Estamos hablando de una enfermedad con un impacto personal, familiar y sanitario enorme”, recuerda Mitjans.

Además de las complicaciones crónicas -retinopatía, insuficiencia renal, daño cardiovascular-, la diabetes tipo 1 implica una atención continua y un control estricto, con múltiples dosis diarias de insulina. “La insulina salvó vidas, pero no es una cura”, insiste el experto. La carga emocional, económica y sanitaria es inmensa, tanto para las personas afectadas como para los sistemas de salud. Una terapia curativa supondría un antes y un después, no solo en términos de calidad de vida, sino también de sostenibilidad del sistema sanitario.

Más allá del tratamiento

Junto al desarrollo de nuevas terapias, el proyecto europeo también impulsará estrategias de diagnóstico precoz y prevención. “Conocer el riesgo antes de que la enfermedad debute clínicamente puede marcar la diferencia”, asegura Mitjans. Iniciativas como las que ya se aplican en Italia o Alemania -y que en España promueve la Federación Española de Diabetes (FEDE)- podrían beneficiarse de los avances que se deriven de esta convocatoria.

El proyecto también representa un reconocimiento al trabajo que entidades como la Fundación DiabetesCERO llevan haciendo desde hace más de una década, impulsando la investigación científica y representando a las familias que conviven con la enfermedad. “Formar parte de este consorcio es un logro colectivo, un orgullo para toda la comunidad de pacientes que lucha cada día contra la diabetes tipo 1”, concluye Mitjans.

 

***Noticia publicada en Diario Médico el día 28 de junio de 2025.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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