Esta coinfección, poco estudiada, constituye un grave problema de salud pública, ya que aumenta significativamente el riesgo de muerte en comparación con la infección fúngica sola.
Cryptococcus neoformans es uno de los cuatro hongos clasificados como de ‘prioridad crítica’ en la lista de prioridades de patógenos fúngicos (FPPL) de la OMS, publicada el 25 de octubre de 2022, con el objetivo de que estos patógenos se clasifiquen junto con sus contrapartes bacterianas y virales. Junto a C. neoformans, aparecen Candida auris, Aspergillus fumigatus y Candida albicans, principalmente peligrosos en pacientes con sistemas inmunes debilitados.
Ahora, nuevos estudios han conseguido la primera evidencia de que este patógeno fúngico de ‘prioridad crítica’ se vuelve más letal cuando se coinfecta con tuberculosis. Cada vez hay más pruebas de que la coinfección de Mycobacterium tuberculosis, gente causal de la tuberculosis, junto con C. neoformans, constituye un grave problema de salud pública, ya que aumenta significativamente el riesgo de muerte en comparación con la infección fúngica sola, según publica Clinical Microbiology Reviews.
El citado hongo infecta a las personas mediante la inhalación de esporas o células de levadura presentes en el ambiente, colonizando primero los pulmones y luego extendiéndose al cerebro. Se estima que en 2020, 112.000 fallecimientos en el mundo se asociaron con meningitis fúngica causada por C. neoformans. La “prioridad crítica” se justifica por su alta tasa de mortalidad, particularmente en personas inmunodeprimidas. Es responsable de un elevado número de casos de meningoencefalitis y neumonía grave, a menudo mortal, por lo que la OMS recomienda diagnóstico y tratamiento rápidos.
“Sabemos que estos patógenos, Mycobacterium tuberculosis y C. neoformans, se detectan comúnmente en pacientes en regiones endémicas, pero nadie ha investigado el impacto de uno sobre el otro”, señala Orlando Ross, primer autor del estudio y microbiólogo del Centro MRC de Micología Médica de la Universidad de Exeter, Reino Unido. “Planteamos la hipótesis de que la coincubación de C. neoformans con especies de Mycobacterium provocaría cambios en el tamaño y la forma de las células de C. neoformans, adoptando una forma más patógena y peligrosa“.
Mayor nocividad para el huésped infectado
Lo que los investigadores detectaron confirmó su razonamiento: en presencia de micobacterias, el hongo modificó su densidad celular, su diversidad celular y el tamaño de su cápsula (la membrana externa protectora que rodea las células del hongo). Se sabe que algunos de estos cambios aumentan la nocividad del hongo para su huésped infectado, lo que indica que la coinfección podría agravar los resultados clínicos.
Analizaron también cómo este fenómeno podría afectar al sistema inmunitario durante la coinfección. Al replicar el entorno pulmonar coinfectado, descubrieron que las células inmunitarias tenían mayor probabilidad de ser invadidas por C. neoformans cuando estaban expuestas a la tuberculosis que cuando no lo estaban.”Se demuestra que la presencia conjunta de patógenos bacterianos y fúngicos en el pulmón podría empeorar el pronóstico de los pacientes”, explica Ross.
Los hallazgos, según los datos, plantean nuevas preguntas sobre cómo se puede utilizar esta observación para mejorar los resultados clínicos en el futuro en personas con doble infección. El siguiente paso será modelar estas coinfecciones en modelos murinos. “Hay que validar estos hallazgos en el contexto de un sistema inmunitario completo y entornos hospedadores más complejos”.


